El Actuar con Sensatez

Reseña del sermón: “El Actuar con Sensatez”

Sermon #35 

Textos: 1 Samuel 25:4-17; Proverbios 14:29

Este sermón presenta tres formas de reaccionar ante un conflicto.

Nabal representa la insensatez, porque actuó con ingratitud, orgullo y habló sin considerar las consecuencias.

David representa el peligro de reaccionar impulsivamente, pues permitió que la ofensa despertara su ira y casi lo condujera a cometer un grave error.

Abigail representa la sensatez: escuchó, evaluó el peligro, actuó oportunamente y buscó la paz.

La enseñanza central es que la sensatez no es debilidad, sino dominio propio y sabiduría para actuar correctamente en momentos difíciles.

Proverbios 14:29 nos recuerda que quien tarda en airarse demuestra gran entendimiento.

Como cristianos, debemos detenernos, orar, escuchar y pensar en las consecuencias antes de responder.

No debemos permitir que la mala actitud de otra persona cambie nuestro carácter ni nos aparte del propósito de Dios.

Reflexión final: No toda ofensa necesita una respuesta inmediata; algunas situaciones necesitan ser entregadas a Dios.

Antes de levantar la “espada” de las palabras, el resentimiento o la venganza, recordemos que una reacción momentánea puede dañar nuestro testimonio.

La sensatez no elimina la crisis, pero evita que la crisis nos gobierne.

La Ley, el Pecado y la Gracia

El sermón “La Ley, el Pecado y la Gracia”, basado principalmente en Romanos 5:20–21, Gálatas 3:19–24 y Romanos 6:1–14, presenta tres grandes verdades.

Primero, la Ley revela el pecado. La Ley de Dios funciona como un espejo: muestra nuestra condición y nos hace conscientes de nuestra necesidad espiritual. No produce la salvación, sino que nos conduce a reconocer que necesitamos a Cristo.

Segundo, la gracia ofrece lo que la Ley no puede dar. Cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia (Romanos 5:20). En Jesucristo encontramos perdón, justificación y una nueva vida. La gracia no significa que Dios ignore el pecado; significa que Cristo asumió el costo de nuestra redención.

Tercero, la gracia transforma nuestra manera de vivir. Romanos 6 enseña que recibir la gracia no es recibir permiso para continuar pecando. Al contrario, quien ha sido alcanzado por la gracia es llamado a vivir en obediencia y santidad.

La Ley me muestra que soy culpable; la gracia me muestra que Cristo puede salvarme. La Ley descubre mi pecado; la gracia transforma mi vida.”

Conclusión

El propósito final de la Ley es conducirnos a reconocer nuestra necesidad de Cristo. La Ley señala la enfermedad; Cristo trae la cura. La Ley revela nuestra deuda; en la cruz, Cristo paga el precio.

Por eso, el mensaje no termina en condenación, sino en esperanza:

“Cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia.” — Romanos 5:20La pregunta final para la congregación sería: ¿Estamos usando la gracia como excusa para permanecer iguales, o estamos permitiendo que la gracia de Dios transforme nuestra manera de vivir?  Amen. Amen

Bottom of FormPastor Dr. Hector Del Valle

¿Cuál es el propósito de las pruebas en la vida del cristiano?

Sermon #33

¿Cuál es el propósito de las pruebas en la vida del cristiano?

Texto: Génesis 22:1–8

Este sermón presenta una de las pruebas de Abraham como una experiencia diseñada por Dios para revelar, fortalecer y madurar su fe.

Abraham fue confrontado con una situación que no comprendía; sin embargo, decidió obedecer porque conocía la fidelidad del Dios a quién servía.

Las pruebas revelan lo que hay en nuestro corazón y demuestran si nuestra confianza está puesta en Dios o solamente en sus bendiciones.

También nos enseñan a obedecer sin conocer todos los detalles, a perseverar cuando la respuesta tarda y a continuar adorando en medio de la incertidumbre.

La declaración de Abraham: “Dios se proveerá”, demuestra una fe que descansa en el carácter y poder del Señor.

El Monte de la prueba terminó convirtiéndose en el lugar donde Abraham conoció a Dios como Jehová-jireh, el Señor que provee.

La enseñanza principal es que Dios no permite las pruebas para destruir al cristiano, sino para fortalecer su carácter, profundizar su comunión con Él y preparar un testimonio mayor.

Aunque no comprendamos el proceso, podemos confiar en Dios, porque en el lugar de nuestra prueba Él manifestará su fidelidad y provisión.

Amen Amen

¿Por qué fallaron los discípulos?

Texto principal: Lucas 9:37-43  Sermon # 32

Este sermón analiza el fracaso de los discípulos cuando no pudieron liberar al hijo de un padre desesperado.

Aunque habían recibido autoridad de Jesús y experimentado victorias anteriores, fallaron porque confiaron en el pasado, permitieron la incredulidad, descuidaron la oración y perdieron de vista su misión.

La enseñanza central es que ninguna experiencia pasada puede reemplazar una comunión presente con Dios.

La autoridad espiritual no depende de títulos, métodos o capacidades humanas, sino de una vida de fe, oración y dependencia de Jesucristo.

Sin embargo, el relato no termina con el fracaso de los discípulos. Jesús intervino, reprendió al espíritu maligno, restauró al muchacho y se lo devolvió a su padre.

Esto demuestra que nuestros fracasos no limitan el poder de Cristo.

El mensaje invita a la iglesia a abandonar la autosuficiencia, renovar su vida de oración y llevar delante de Jesús aquello que no ha podido resolver.

El mensaje central es que el fracaso espiritual no tiene que ser el final.

Puede convertirse en una oportunidad para reconocer nuestras debilidades, regresar a la oración y depender nuevamente de Cristo.

Los discípulos no pudieron, pero Jesús sí pudo. Lo que supera nuestras fuerzas continúa bajo la autoridad de Cristo.

El sermón concluye invitando a la Iglesia a abandonar la autosuficiencia, restaurar el altar de oración y llevar delante de Jesús sus familias, luchas, dudas y situaciones imposibles.

Amen,  AmenTop of FormBottom of Form

Fue demasiado tarde

Reseña del sermón: “Fue demasiado tarde”

Basado en Mateo 25:1–13, este sermón presenta la parábola de las diez vírgenes como una seria advertencia sobre la necesidad de estar preparados para el regreso de Jesucristo.

Aunque las diez vírgenes parecían iguales y todas esperaban al esposo, solamente cinco llevaron suficiente aceite.

Esto demuestra que no basta con tener apariencia religiosa, asistir a la iglesia o conocer la Palabra: es indispensable mantener una relación verdadera y perseverante con Cristo.

La demora del esposo puso al descubierto la condición de cada una.

Las prudentes estaban preparadas para perseverar; las insensatas dejaron su preparación para el último momento.

Cuando finalmente buscaron aceite, el esposo ya había llegado y la puerta estaba cerrada.

El mensaje central es que la preparación espiritual es personal y no puede prestarse.

Nadie puede arrepentirse, creer u obedecer por otra persona.

Hoy la puerta de la gracia permanece abierta, pero no debemos confundir la paciencia de Dios con tiempo ilimitado.

El sermón concluye con un llamado urgente a despertar, abandonar las apariencias y vivir diariamente en oración, obediencia y comunión con Dios.

No basta con saber que Cristo viene; debemos estar preparados para recibirlo.

La puerta que hoy está abierta por gracia un día será cerrada por justicia.

No dejemos para mañana nuestra preparación, porque podría ser demasiado tarde.

La Cena del Señor: Memoria, Comunión y Esperanza

La Cena del Señor: Memoria, Comunión y Esperanza.          

Texto base: 1 Corintios 1123-26

Esta reflexión presenta la Cena del Señor como un acto sagrado de memoria, examen, comunión y esperanza. Por medio del pan y de la copa, el creyente recuerda con gratitud el sacrificio de Jesucristo y reconoce que la salvación fue obtenida por su obra en la cruz.

También invita a examinar sinceramente el corazón, confesar los pecados y buscar la reconciliación con los hermanos. Finalmente, proclama que Cristo murió, resucitó y regresará. Por eso, participar de la Cena del Señor significa renovar nuestro compromiso de vivir en santidad, unidad y preparación para su venida.

La Cena del Señor recuerda la cruz, transforma el presente y anuncia que Cristo volverá.

La Cena nos llama a sanar relaciones, restaurar la unidad y amarnos como familia de Dios.

Pablo declara que anunciamos la muerte del Señor “hasta que Él venga” (1 Corintios 11:26).

Por tanto, la Cena no solamente recuerda una cruz del pasado; también anuncia el regreso futuro de Cristo. Jesús murió, resucitó y volverá por su pueblo.

Cuando tomamos el pan, declaramos: “Su cuerpo fue entregado por mí”.

Cuando tomamos la copa, confesamos: “Su sangre me limpió y me dio un nuevo pacto”.

Y cuando participamos juntos, proclamamos: “Cristo murió, Cristo resucitó y Cristo volverá”.

Amen   Amen

Una Vida Transformada Por Gracia

¿Por qué algunas personas no prosperan?

¿Por qué algunas personas no prosperan?

Sermon #28.
Julio 19, 2026

Textos principales: 3 Juan 1:2; Salmo 1:1-3

Propósito: Mostrar que la verdadera prosperidad comienza en el alma, se desarrolla mediante decisiones sabias y produce una vida fructífera conforme a la voluntad de Dios.

Juan conecta tres dimensiones:
Una vida que avanza. Un cuerpo saludable. Un alma que prospera.

Observe el orden espiritual: la prosperidad exterior debe corresponder con la condición interior.
Hay personas con dinero, pero sin paz; con propiedades, pero sin propósito; con una posición importante, pero con un hogar destruido. Parecen prósperas delante de la sociedad, pero están empobrecidas interiormente.
También hay personas que aman a Dios, pero viven estancadas porque repiten decisiones equivocadas, rechazan la disciplina, se rodean de influencias destructivas o esperan que Dios haga lo que Él les ordenó hacer.
La verdadera prosperidad no comienza en el bolsillo; comienza en el alma.
Este sermón no pretende afirmar que toda persona pobre está lejos de Dios, ni que todo creyente fiel necesariamente será rico.
Jesús fue perfecto y padeció necesidades.
Pablo fue fiel y conoció la escasez.
Job atravesó pérdidas sin que estas fueran resultado de una vida pecaminosa.
La Biblia no promete una existencia sin pruebas.
Promete una vida fructífera, dirigida por Dios y sostenida por su presencia.

“¿Por qué algunas personas no prosperan?”
1. Algunas personas no prosperan porque su alma está descuidada
Texto: 3 Juan 1:2
Juan no dice solamente: “Deseo que tengas cosas”. Dice: “Así como prospera tu alma”.

El alma Prospera cuando:
La mente es renovada por la Palabra. Las heridas son tratadas delante de Dios. La conciencia permanece limpia. Las emociones no gobiernan las decisiones.
La relación con Cristo ocupa el primer lugar. El carácter crece al mismo ritmo que las oportunidades.
Una persona puede pedirle a Dios que aumente sus recursos y esta bien, pero ¿qué sucedería si sus recursos crecieran más rápidamente que su carácter, valores?
Si recibe dinero sin sabiduría, puede desperdiciarlo.
Si recibe autoridad sin humildad, puede abusar de ella.
Si recibe reconocimiento sin madurez, puede llenarse de orgullo.
Si entra por una puerta grande sin integridad, puede destruir su testimonio.
Entonces
Dios no solamente quiere cambiar lo que tenemos; quiere transformar lo que somos y ese es el propósito de Dios para nosotros transformar lo que somos.
Si Dios le entregara hoy todo lo que usted está pidiendo, ¿su carácter (valores) podría sostenerlo?
Hay bendiciones para las cuales primero necesitamos preparación.
José recibió sueños cuando era joven, pero tuvo que pasar por un largo procesos antes de administrar Egipto.
David fue ungido como rey, pero no ocupó inmediatamente el trono.
Entre la unción y el palacio hubo desierto, cuevas, persecución, servicio y formación.
La Biblia enseña que Dios trabaja primero en la persona y después le confía la plataforma.

“¿Por qué algunas personas no prosperan?”
No concentre toda su oración en que Dios cambie sus circunstancias.

Ore también diciendo:
“Señor, cambia mi corazón. Dame sabiduría. Sana mis heridas. Corrige mis motivaciones. Prepara mi carácter para lo que estoy pidiendo”.
2. Algunas personas no prosperan porque caminan bajo consejos equivocados
Texto: Salmo 1:1
El salmo comienza describiendo lo que la persona bienaventurada decide evitar:
“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos”.
Todo avance comienza con una voz. Toda dirección está influida por algún consejo.
La pregunta no es solamente: “¿Estoy escuchando consejos?”. La verdadera pregunta es: “¿Quién está formando mi manera de pensar?”.
Existen consejos populares que parecen atractivos, pero contradicen la Palabra:
• “Haz lo que sientas, sin importar las consecuencias”.
• “Para llegar arriba tienes que pisotear a otros”.
• “Si todos lo hacen, no puede ser malo”.
• “No necesitas perdonar”.
• “El dinero justifica cualquier decisión”.
• “La integridad no sirve en este mundo”.
• “No esperes en Dios; toma cualquier atajo”.
El consejo equivocado puede parecer una oportunidad, pero terminar convirtiéndose en una trampa.
La progresión peligrosa del Salmo 1
El salmista presenta tres movimientos:
1. Anduvo en consejo de malos.
2. Estuvo en camino de pecadores.
3. Se sentó en silla de escarnecedores.

“¿Por qué algunas personas no prosperan?”
Primero escucha, después permanece y finalmente se establece.
El pecado casi nunca comienza dominando por completo.
Comienza como una voz tolerada, se convierte en conducta repetida y termina formando una identidad.
Las voces que usted tolera hoy, pueden determinar el lugar donde terminará mañana.
Examine las voces que más influyen sobre usted:
• ¿Lo acercan a Dios o debilitan su fe?
• ¿Lo impulsan a trabajar o alimentan sus excusas?
• ¿Fortalecen su matrimonio o siembran resentimiento?
• ¿Promueven integridad o le enseñan atajos?
• ¿Le dicen la verdad o solamente lo que desea escuchar?
No todo el que opina sobre su vida tiene autoridad espiritual para dirigirla.

3. Algunas personas no prosperan porque permanecen en caminos equivocados
El texto dice que la persona bienaventurada no se detiene “en camino de pecadores”.
El consejo es lo que escuchamos; el camino es lo que practicamos.
No basta con desear resultados diferentes si continuamos recorriendo el mismo camino.
No podemos sembrar desorden y esperar estabilidad.
No podemos sembrar irresponsabilidad y esperar progreso.
No podemos sembrar engaño y esperar confianza.
No podemos sembrar pereza y esperar abundancia.
No podemos sembrar resentimiento y esperar relaciones saludables.
Gálatas 6:7 enseña que cada persona cosechará aquello que siembre.
La gracia de Dios nos perdona. Dios puede restaurarnos después de nuestros errores, pero no debemos utilizar su gracia como permiso para continuar cometiéndolos.

Ilustración: El camino equivocado
Imagine a conductor que viaja hacia el norte, aunque su destino se encuentra al sur. Puede tener un automóvil excelente, suficiente combustible y mucha sinceridad, pero mientras continúe en la dirección equivocada, cada kilómetro lo alejará de su destino.
No necesita acelerar; necesita detenerse, reconocer el error y cambiar de dirección.
Eso es arrepentimiento: no es solamente sentirse mal, sino cambiar de mente y de camino.
Cuando el camino es equivocado, avanzar más rápidamente no es prosperar; es alejarse más.
Llamado a la reflexión
Tal vez alguien está diciendo: “Dios, bendice mi camino”, y Dios responde: “Primero abandona ese camino”.
Hay relaciones que deben ser ordenadas, hábitos que deben ser abandonados, deudas que deben ser administradas, palabras que deben ser corregidas y decisiones que deben ser sometidas a Dios.
4. Algunas personas no prosperan porque desprecian la disciplina
La prosperidad bíblica no elimina la responsabilidad humana.
Proverbios presenta repetidamente la diferencia entre la diligencia y la negligencia.
Dios bendice, abre puertas y da oportunidades, pero espera que administremos responsablemente lo recibido.
Algunas personas quieren:
• Una cosecha sin sembrar.
• Resultados sin perseverancia.
• Conocimiento sin estudiar.
• Salud relacional sin conversar ni perdonar.
• Estabilidad financiera sin presupuesto ni dominio propio.
• Un ministerio poderoso sin oración ni preparación.
• Madurez espiritual sin procesos.

La oración no sustituye la obediencia. La fe no es enemiga de la planificación.
Esperar en Dios no significa permanecer pasivo.
Noé creyó, pero también construyó.
Nehemías oró, pero también organizó a los trabajadores.
José interpretó el sueño, pero también diseñó un plan administrativo.
La mujer virtuosa confiaba en Dios, pero trabajaba con diligencia.
Ilustración: El campo abandonado
Dos agricultores recibieron terrenos semejantes. Uno oró por la cosecha y trabajó: limpió, sembró, protegió y esperó.
El otro también oró, pero nunca preparó la tierra.
Cuando llegó el tiempo de cosechar, uno recogió fruto y el otro solamente encontró maleza.
No fue porque Dios amara más al primero. El primero convirtió su oración en obediencia y trabajo.
La bendición de Dios no es una excusa para la pereza; es una razón para administrar con excelencia.

Pregúntese:
• ¿Estoy siendo puntual y responsable?
• ¿Termino lo que comienzo?
• ¿Administro correctamente mis recursos?
• ¿Estoy aprendiendo de mis errores?
• ¿Cumplo mi palabra?
• ¿Estoy desarrollando los dones que Dios me entregó?
5. Algunas personas no prosperan porque no aceptan corrección
Una de las señales de un alma saludable es la capacidad de recibir corrección.
Proverbios 12:1 relaciona el amor por la instrucción con el amor por el conocimiento.
La persona que rechaza toda corrección se condena a repetir sus errores.
Algunos no prosperan porque siempre encuentran un culpable:
• Culpan a su familia.
• Culpan al gobierno.
• Culpan a la iglesia.
• Culpan al pastor.
• Culpan a sus compañeros.
• Culpan al pasado.
• Incluso culpan a Dios.
Es cierto que existen injusticias, barreras sociales, enfermedades y circunstancias que no elegimos.
No todo sufrimiento es consecuencia de una mala decisión. Sin embargo, aun cuando no somos responsables de todo lo que nos sucedió, sí somos responsables de cómo responderemos con la ayuda de Dios.
José no eligió ser vendido, pero eligió mantenerse íntegro.
Daniel no eligió Babilonia, pero decidió no contaminarse.
Pablo no eligió la prisión, pero decidió adorar y continuar predicando.
Señales de una persona Humilde:
• Escucha antes de defenderse.
• Reconoce sus errores.
• Pide perdón.
• Busca orientación sabia.
• Hace cambios concretos.
• No repite orgullosamente el mismo patrón.
Quien rechaza la corrección protege el mismo problema que le impide avanzar.

6. Algunas personas no prosperan porque viven comparándose
La comparación roba gratitud, claridad y energía.
Cuando observamos constantemente la vida de otros, podemos caer en dos extremos:
• Sentirnos inferiores y desanimarnos.
• Sentirnos superiores y volvernos orgullosos.
Dios no le pedirá cuentas por la asignación de otra persona. Él le preguntará qué hizo con lo que puso en sus manos.
David no podía enfrentar a Goliat con la armadura de Saúl.
Para vencer, tuvo que reconocer la manera particular en que Dios lo había preparado.
No todas las vidas avanzan al mismo ritmo. Una semilla puede germinar rápidamente; un árbol grande necesita años para desarrollar raíces profundas.
No menosprecie su proceso porque otra persona parece estar avanzando más rápido.
Aplicación
En lugar de preguntar: “¿Por qué él tiene más que yo?”, pregunte:
“¿Qué quiere Dios desarrollar en mí?” “¿Qué recurso ya puso en mis manos?” “¿Qué paso de obediencia debo dar hoy?” “¿Cómo puedo ser fiel en mi temporada actual?”
La comparación le hace despreciar la semilla porque todavía no parece un árbol.
7. La persona que prospera se deleita en la Palabra
Texto: Salmo 1:2
El salmista no se limita a describir lo que el justo evita; también muestra lo que ama:
“En la ley de Jehová está su delicia”.
No basta con abandonar malos consejos; debemos llenar la mente con la verdad de Dios. Un corazón vacío volverá a buscar las voces antiguas.
La persona próspera:
• Ama la Palabra.
• Medita en ella.
• La aplica a sus decisiones.
• Permite que confronte su carácter.
• La consulta antes de escoger un camino.
Meditar bíblicamente no significa vaciar la mente, sino llenarla de la verdad de Dios, repasarla y llevarla a la práctica.
Josué 1:8 relaciona la meditación y la obediencia con un camino conducido sabiamente.
No es una fórmula mágica para obtener riqueza. Es el principio de una vida orientada por la sabiduría de Dios.
¿Por qué la Palabra produce prosperidad interior?
Porque transforma:
• Nuestra manera de pensar.
• Nuestra forma de hablar.
• Nuestras prioridades.
Porque Trasforma:
• La administración del tiempo.
• El trato hacia los demás.
• Nuestra reacción ante las dificultades.
• Nuestra comprensión del éxito.

Una Biblia abierta sin un corazón obediente no transforma la vida.
La prosperidad llega cuando la Palabra pasa de la página a la conducta.
8. La persona que prospera está plantada junto a la fuente correcta
Texto: Salmo 1:3
“Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas”.
El árbol no está corriendo detrás del agua; está plantado cerca de ella.
Ser plantado habla de:
Estabilidad. Compromiso. Permanencia. Raíces. Identidad. Dependencia de Dios.
Muchas personas no desarrollan raíces porque cambian constantemente:
Abandonan cuando aparece una dificultad. Dejan la congregación ante la primera corrección. Renuncian a un proyecto antes de darle tiempo. Quieren resultados inmediatos. Confunden movimiento con progreso.
Un árbol trasplantado continuamente desarrolla raíces profundas.
La prosperidad necesita estabilidad. Esto no significa permanecer en situaciones abusivas o destructivas;
significa no abandonar irresponsablemente los procesos saludables que Dios utiliza para formarnos.

Ilustración emocional: El árbol después de la tormenta
Después de una tormenta, algunos árboles enormes caen, mientras otros más pequeños permanecen de pie.
La diferencia no siempre está en lo que se veía sobre la tierra, sino en la profundidad de sus raíces.
La tormenta no creó raíces débiles; solamente reveló que estaban débiles.
De la misma manera, la crisis revela dónde hemos estado plantados. Si nuestras raíces están en el dinero, la aprobación o las circunstancias, caeremos cuando esas cosas cambien.
Pero si estamos arraigados en Dios, podemos doblarnos bajo el viento sin ser arrancados.
La prosperidad que no tiene raíces desaparece cuando llega la tormenta.

9. La persona que prospera entienden los tiempos
El Salmo 1 dice que el árbol “da su fruto en su tiempo”.
No dice que produce fruto todos los días. Dice: “En su tiempo”.
Hay una diferencia entre no estar prosperando y estar atravesando una temporada de preparación.
El invierno no significa que el árbol esté muerto. Aunque no tenga hojas o fruto visible, sus raíces continúan trabajando.
Tal vez usted está orando y todavía no ve respuesta. Está sirviendo y nadie parece reconocerlo.
Está sembrando correctamente, pero aún no llega la cosecha.
No abandone durante la temporada del proceso
Abraham esperó.
José esperó.
David esperó.
Ana esperó.
Los discípulos esperaron la promesa del Espíritu Santo.
La espera no siempre significa negación. En ocasiones significa preparación.
Pero también debemos distinguir entre esperar y posponer.
Esperar en Dios es obedecer mientras confiamos. Posponer es utilizar lenguaje espiritual para evitar la responsabilidad.
Si Dios todavía no muestra el fruto, quizá está fortaleciendo las raíces que tendrán que sostenerlo.
10. La prosperidad bíblica produce fruto que beneficia a otros
El árbol de Salmo 1 no consume su propio fruto. Su fruto alimenta a otros, su sombra protege y su existencia bendice el ambiente.
La prosperidad que viene de Dios no termina en nosotros.
Dios nos bendice para:
Bendecir a nuestra familia. Ayudar al necesitado. Sostener su obra. Crear oportunidades. Servir con nuestros dones. Mostrar generosidad. Dar testimonio de su fidelidad.
Dios nos bendice para que compartamos su bendición.
Gayo, el destinatario de 3 Juan, era un hombre cuya prosperidad espiritual se manifestaba en su fidelidad, amor y hospitalidad hacia los hermanos.
La mayor evidencia de que nuestra alma prospera no es cuánto acumulamos, sino cuánto de Cristo podemos reflejar
Si mi prosperidad solamente me beneficia a mí, todavía no he entendido el propósito de la bendición.
Cinco decisiones para comenzar a prosperar
1. Examinar la condición del alma
Pregunte sinceramente: “¿Cómo está mi relación con Dios? ¿Qué herida, actitud o pecado necesito entregar?”.
2. Cambiar las voces que gobiernan la mente
Aléjese de consejos que contradicen la verdad y busque personas sabias, maduras e íntegras.
3. Abandonar el camino equivocado
No pida a Dios que bendiga lo que su Palabra le ordena dejar.
4. Desarrollar disciplina
Ore, planifique, aprenda, trabaje, administre y persevere.
5. Plantarse junto a la fuente
Permanezca en Cristo, en su Palabra, en oración y en una comunidad de fe saludable.
Iglesia, Dios no nos llamó a vivir secos, estancados ni gobernados por los errores de ayer. Él nos llamó a ser como árboles plantados junto a corrientes de agua.
Pero ha llegado la hora de revisar nuestras raíces.
No podemos reprender la escasez mientras seguimos sembrando irresponsabilidad.
No podemos pedir que se abran nuevas puertas mientras destruimos las que Dios ya abrió.
No podemos declarar prosperidad mientras nuestra alma está llena de orgullo, resentimiento y desobediencia.
Hoy Dios no solamente quiere colocar algo nuevo en nuestras manos. ¡Quiere hacer algo nuevo en nuestro corazón!
Tal vez durante años usted ha culpado al terreno, al clima, a las personas y a las circunstancias.
Pero el Espíritu Santo le pregunta: “¿Dónde están plantadas tus raíces? ¿Qué consejos estás escuchando? ¿Qué camino estás recorriendo? ¿Qué estás sembrando?”.
Levántese de la silla de los escarnecedores.
Apártese del camino que lo está destruyendo.
Deje de escuchar las voces que secaron su fe.
Regrese a la Palabra.
Regrese a la oración.
Regrese a la integridad.
Regrese a la disciplina.
¡Regrese a la fuente!
Porque cuando el alma prospera, la prueba no puede destruir el propósito. Cuando las raíces están junto al río de Dios, puede llegar el verano, la sequía y la tormenta, pero las hojas no caen o se marchitan.
Hoy es tiempo de entender nuestro llamado de Dios.
Es tiempo de cambiar nuestra actitud de indiferencia hacia a Dios.

Amen. Amen

 

Mantén la puerta de Dios cerrada

Mantén la puerta de Dios cerrada

Cuando Dios nos forma en la crisis

Cuando Dios nos forma en la crisis